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Neuromodulación en Psiquiatría

Qué significa realmente y cuáles son las herramientas disponibles

De los neurotransmisores a los circuitos y redes cerebrales

Dr. Luis Mariani

Durante las últimas décadas, la palabra neuromodulación comenzó a aparecer con creciente frecuencia en neurología, psiquiatría, neurocirugía, tratamiento del dolor y neurociencias. Hoy forma parte del vocabulario habitual de centros académicos de primer nivel y figura en programas de formación de instituciones como Harvard Medical School. Sin embargo, existe una paradoja: cuanto más se utiliza el término, menos claro resulta muchas veces qué significa exactamente.

¿Es neuromodulación sinónimo de estimulación cerebral? ¿Incluye solamente técnicas como la estimulación magnética transcraneal? ¿La terapia electroconvulsiva es una forma de neuromodulación? ¿Puede un psicofármaco considerarse un neuromodulador? ¿Y qué ocurre con técnicas emergentes como el ultrasonido focalizado?

Parte de la confusión se debe a que neuromodulación no designa una técnica específica, sino un principio general de intervención sobre el sistema nervioso. Además, su significado varía según el contexto neurofisiológico, clínico y tecnológico en el que se utilice.

Comprender estas diferencias resulta particularmente importante en psiquiatría, porque el desarrollo de la neuromodulación está acompañando una transformación conceptual más profunda: el pasaje progresivo desde una visión centrada casi exclusivamente en neurotransmisores y receptores hacia otra en la cual cobran creciente importancia los circuitos, las redes neuronales, la conectividad funcional y la plasticidad cerebral.

¿Qué significa neuromodulación?

La International Neuromodulation Society define la neuromodulación terapéutica como la modificación de la actividad nerviosa mediante la administración dirigida de un estímulo —por ejemplo, estimulación eléctrica o agentes químicos— sobre sitios específicos del sistema nervioso.

Esta definición es deliberadamente amplia y revela algo importante: neuromodulación no significa necesariamente estimulación eléctrica o magnética.

En sentido neurobiológico, modular significa modificar la forma en que funciona un sistema neuronal: su excitabilidad, su patrón de descarga, su sincronización, su conectividad, su plasticidad o su respuesta a otras señales.

Por lo tanto, la neuromodulación no consiste simplemente en “estimular” neuronas. Dependiendo de la técnica, del blanco, de los parámetros utilizados y del estado funcional previo de la red, una intervención puede aumentar, disminuir o reorganizar la actividad neuronal.

Esta precisión no es semántica. La concepción contemporánea del cerebro como una organización dinámica de redes hace que resulte insuficiente imaginar estas técnicas como simples mecanismos de “encendido” o “apagado” de regiones cerebrales.

Neuromodulación en sentido amplio y en sentido clínico

Conviene distinguir dos usos del término.

En un sentido neurobiológico amplio, numerosas intervenciones pueden producir neuromodulación. Un psicofármaco que modifica sistemas serotoninérgicos, dopaminérgicos o noradrenérgicos altera finalmente la función de circuitos y redes neuronales. La definición de la International Neuromodulation Society incluye explícitamente agentes químicos dentro del concepto general.

Esto explica por qué en otras especialidades médicas —por ejemplo, gastroenterología funcional o tratamiento del dolor— puede hablarse de determinados fármacos como “neuromoduladores”.

Pero en la psiquiatría clínica contemporánea, la palabra neuromodulación suele utilizarse en un sentido más restringido para describir intervenciones capaces de modificar directamente la actividad del sistema nervioso mediante estímulos físicos o dispositivos.

Harvard Medical School, por ejemplo, incluye dentro de su formación actual una sección denominada “Current and Emerging Neuromodulation Approaches”, diferenciándola claramente de los contenidos propiamente psicofarmacológicos.

El Massachusetts General Hospital, afiliado a Harvard, posee además una Division of Neuropsychiatry and Neuromodulation cuyos campos de investigación comprenden estimulación magnética transcraneal, estimulación transcraneal por corriente directa, terapia electroconvulsiva, estimulación cerebral profunda, neuroimagen, circuitos y redes neuronales.

Por ello, cuando actualmente se habla de neuromodulación psiquiátrica, suele hacerse referencia fundamentalmente a esta segunda acepción.

Una clasificación práctica

Las técnicas actuales pueden ordenarse de distintas maneras.

Una primera división distingue entre neuromodulación no invasiva y neuromodulación invasiva.

Otra clasificación considera el tipo de energía o mecanismo utilizado:

  • eléctrica;
  • magnética;
  • electromagnética;
  • acústica mediante ultrasonido;
  • química;
  • y, principalmente en investigación preclínica, óptica o magnetotérmica.

También puede diferenciarse entre intervenciones sobre el sistema nervioso central y aquellas dirigidas a vías periféricas capaces de influir sobre circuitos centrales.

Desde el punto de vista clínico, sin embargo, probablemente resulte más útil analizar individualmente las principales modalidades.

Terapia electroconvulsiva

La terapia electroconvulsiva es probablemente la forma de estimulación cerebral terapéutica con mayor antigüedad y una de las intervenciones más eficaces disponibles para determinados cuadros psiquiátricos graves.

Se administra una corriente eléctrica controlada bajo anestesia general con el propósito de inducir una crisis convulsiva terapéutica.

Históricamente, la terapia electroconvulsiva precedió por muchas décadas al concepto moderno de neuromodulación. Por ese motivo suele estudiarse como una categoría propia. Sin embargo, desde una perspectiva neurobiológica contemporánea puede considerarse legítimamente una modalidad de neuromodulación cerebral.

Sus mecanismos probablemente incluyen modificaciones amplias de excitabilidad cortical, neurotransmisión, neuroplasticidad y conectividad funcional.

La diferencia fundamental con técnicas más focales es precisamente su menor especificidad espacial. La terapia electroconvulsiva produce una intervención global sobre sistemas cerebrales, mientras que buena parte de la investigación actual intenta desarrollar intervenciones cada vez más dirigidas a circuitos concretos.

Estimulación magnética transcraneal (TMS)

La estimulación magnética transcraneal constituye actualmente una de las modalidades paradigmáticas de neuromodulación no invasiva.

Una bobina colocada sobre el cuero cabelludo genera un campo magnético de rápida variación. Mediante el principio de inducción electromagnética, ese campo produce corrientes eléctricas dentro del tejido cerebral subyacente sin necesidad de atravesar quirúrgicamente el cráneo.

Cuando los pulsos se administran repetidamente se habla de estimulación magnética transcraneal repetitiva.

Según la frecuencia, patrón, intensidad y localización de los estímulos pueden producirse diferentes modificaciones de excitabilidad y plasticidad cortical.

Actualmente existen diversas variantes, incluida la llamada estimulación theta burst, que utiliza trenes de pulsos organizados según patrones temporales particulares.

También se han desarrollado protocolos acelerados que concentran múltiples sesiones en pocos días. Una revisión y metaanálisis reciente encontró beneficios clínicos significativos de estos protocolos acelerados en depresión y señales favorables en otros dominios sintomáticos, aunque la magnitud de los efectos depende de múltiples parámetros técnicos y características individuales.

En depresión mayor, la estimulación magnética transcraneal posee ya un lugar establecido, particularmente en pacientes que no respondieron adecuadamente a tratamientos convencionales.

Pero quizá el desarrollo más interesante del campo sea otro: la transición desde estimular una coordenada anatómica hacia estimular un circuito funcional.

Investigadores vinculados con Harvard han mostrado que diferentes blancos corticales conectados con distintas redes pueden asociarse con cambios en diferentes dimensiones sintomáticas. Esta aproximación abre la posibilidad de seleccionar blancos según perfiles individuales de conectividad y síntomas, aproximándose a una verdadera neuromodulación de precisión.

Estimulación transcraneal por corriente eléctrica

La estimulación transcraneal por corriente directa utiliza corrientes eléctricas débiles aplicadas mediante electrodos colocados sobre el cuero cabelludo.

A diferencia de la estimulación magnética transcraneal, estas corrientes generalmente no inducen directamente potenciales de acción. Modifican principalmente la excitabilidad de las membranas neuronales y la probabilidad de respuesta de las poblaciones celulares sobre las cuales actúan.

Existen también otras formas de estimulación transcraneal eléctrica, entre ellas la estimulación mediante corriente alterna y otras configuraciones experimentales.

Su bajo costo, portabilidad y relativa simplicidad tecnológica las convierten en herramientas particularmente atractivas.

Sin embargo, su aparente sencillez puede resultar engañosa.

Los efectos dependen de la posición de los electrodos, intensidad, duración, estado funcional del cerebro durante la aplicación y enormes diferencias anatómicas individuales. Estudios y revisiones han advertido que la relación entre parámetros de estimulación y respuesta neurofisiológica es considerablemente más compleja que la antigua idea de que determinado montaje simplemente “excita” o “inhibe” una región cerebral.

Por ello, aunque existe intensa investigación, el grado de evidencia clínica no es equivalente al de modalidades consolidadas como la terapia electroconvulsiva o determinadas indicaciones de estimulación magnética transcraneal.

Estimulación del nervio vago

La estimulación del nervio vago constituye un ejemplo particularmente interesante porque demuestra que no siempre es necesario estimular directamente el cerebro para modificar redes cerebrales.

El nervio vago mantiene conexiones extensas con estructuras del tronco encefálico que, a su vez, proyectan hacia sistemas límbicos, autonómicos y corticales.

En su modalidad implantable, un dispositivo genera impulsos eléctricos sobre el nervio vago, habitualmente a nivel cervical.

Esta técnica se desarrolló inicialmente en neurología y posteriormente comenzó a estudiarse en trastornos psiquiátricos, particularmente depresión resistente.

También existen modalidades no invasivas o transcutáneas destinadas a estimular ramas vagales desde la superficie corporal, aunque sus efectos, parámetros óptimos e indicaciones continúan siendo objeto de investigación.

Este campo forma parte de un concepto más amplio denominado algunas veces bioelectronic medicine, en el cual la modulación eléctrica de nervios periféricos se utiliza para influir sobre circuitos fisiológicos centrales y periféricos.

Estimulación cerebral profunda

La estimulación cerebral profunda representa una de las formas más desarrolladas de neuromodulación invasiva.

Requiere la implantación neuroquirúrgica de electrodos en estructuras cerebrales específicas conectados a un generador eléctrico programable.

Su utilización está ampliamente establecida en determinados trastornos del movimiento, mientras que en psiquiatría su desarrollo ha sido más lento.

El trastorno obsesivo compulsivo grave y resistente constituye actualmente la indicación psiquiátrica con mayor desarrollo regulatorio en Estados Unidos; otras condiciones, entre ellas depresión resistente y adicciones, continúan siendo investigadas.

La estimulación cerebral profunda demuestra además un principio fundamental de la neuromodulación moderna: el efecto terapéutico no depende solamente de la estructura anatómica donde se encuentra el electrodo, sino de la red cerebral a la cual esa estructura pertenece.

Esto ha modificado progresivamente la forma de seleccionar blancos y de comprender sus efectos.

Neuromodulación de circuito cerrado

Los dispositivos tradicionales funcionan fundamentalmente mediante sistemas denominados open-loop: se programa una estimulación y esta se administra independientemente del estado cerebral instantáneo del paciente.

Los sistemas closed-loop, o de circuito cerrado, representan un cambio conceptual mucho más profundo.

Estos dispositivos pueden registrar actividad cerebral, identificar determinados biomarcadores neuronales y modificar la estimulación en función del estado detectado.

En otras palabras, el sistema puede potencialmente:

medir → interpretar → estimular → volver a medir.

La idea se aproxima a un sistema terapéutico adaptativo.

En psiquiatría todavía se trata fundamentalmente de un campo experimental, pero ya existen estudios que investigan biomarcadores intracraneales asociados con estados sintomáticos y su utilización para controlar la estimulación en tiempo real.

Esta modalidad podría convertirse en uno de los caminos más importantes hacia una neuromodulación verdaderamente personalizada.

Ultrasonido focalizado de baja intensidad

Una de las tecnologías emergentes más interesantes es el ultrasonido focalizado de baja intensidad.

En este caso se utilizan ondas acústicas que atraviesan el cráneo y pueden concentrarse sobre regiones cerebrales relativamente pequeñas.

Su principal atractivo reside en una combinación poco habitual: no invasividad y capacidad potencial de alcanzar estructuras profundas con considerable precisión espacial.

Esto la diferencia de técnicas como la estimulación magnética transcraneal convencional, cuya capacidad de estimular directamente regiones profundas es limitada.

El mecanismo exacto mediante el cual el ultrasonido de baja intensidad modifica la actividad neuronal continúa siendo investigado. Probablemente intervengan fenómenos mecánicos sobre membranas, canales iónicos y estructuras celulares capaces de alterar excitabilidad y dinámica de redes.

Debe distinguirse claramente esta modalidad neuromoduladora del ultrasonido focalizado de alta intensidad utilizado para producir lesiones terapéuticas mediante efectos térmicos.

La investigación sobre ultrasonido de baja intensidad en neurología y psiquiatría está creciendo rápidamente, pero todavía se encuentra en una fase significativamente más experimental que la estimulación magnética transcraneal o la terapia electroconvulsiva. Una revisión reciente destaca precisamente la gran heterogeneidad de parámetros utilizados y la necesidad de establecer estándares técnicos antes de extrapolar resultados a una práctica clínica generalizada.

Otras fronteras: magnetismo, luz y nuevos interfaces neurales

La neuromodulación no termina con las técnicas actualmente disponibles en la práctica clínica.

Laboratorios de bioelectrónica del Massachusetts Institute of Technology (MIT) investigan nuevas formas de interacción con el sistema nervioso utilizando materiales y dispositivos capaces de producir estimulación eléctrica, óptica, química y magnética.

El grupo de bioelectrónica del MIT, por ejemplo, desarrolla nanotransductores capaces de convertir campos magnéticos externos en estímulos térmicos, mecánicos o químicos que pueden modificar la actividad neuronal. También desarrolla interfaces flexibles que permiten comunicación eléctrica, óptica y química bidireccional con el sistema nervioso.

Gran parte de estas tecnologías se encuentra todavía en etapas preclínicas o experimentales y no deben confundirse con tratamientos disponibles actualmente.

Pero muestran con claridad hacia dónde está evolucionando conceptualmente el campo.

De la región cerebral a la red

Durante mucho tiempo se intentó relacionar los trastornos psiquiátricos con regiones cerebrales relativamente aisladas.

Sin embargo, la neurociencia contemporánea tiende cada vez más a comprenderlos como alteraciones de redes funcionales distribuidas.

Este cambio tiene consecuencias terapéuticas directas.

Una intervención aplicada sobre una región cortical puede modificar estructuras alejadas porque esa región pertenece a redes anatómica y funcionalmente conectadas.

La pregunta deja entonces de ser simplemente:

“¿Qué región cerebral debemos estimular?”

y comienza a transformarse en:

“¿Qué circuito relacionado con este síntoma debemos modular?”

Esta transición se encuentra en el centro de la llamada neuromodulación de precisión.

La neuroimagen funcional, los mapas de conectividad, los modelos computacionales y eventualmente los biomarcadores fisiológicos podrían permitir seleccionar blancos y parámetros de estimulación según las características individuales de cada paciente.

Esto implicaría un cambio importante respecto de protocolos uniformes basados únicamente en una categoría diagnóstica.

Un concepto que exige prudencia

La expansión del término neuromodulación también genera un riesgo: que termine significando prácticamente cualquier intervención capaz de modificar el cerebro.

Desde un punto de vista biológico, psicofármacos, psicoterapia, ejercicio, aprendizaje o incluso experiencias ambientales producen modificaciones de circuitos neuronales.

Pero si todas esas intervenciones se denomininaran neuromodulación, el término perdería gran parte de su utilidad clínica.

Por ello resulta razonable conservar una distinción.

En sentido neurobiológico amplio, muchas intervenciones pueden ejercer efectos neuromoduladores.

En sentido clínico contemporáneo, especialmente dentro de la psiquiatría intervencionista, neuromodulación suele referirse a métodos dirigidos específicamente a modificar la actividad del sistema nervioso mediante energía, dispositivos o estimulación focalizada.

Esa diferencia permite comprender por qué el término puede referirse a agentes farmacológicos en determinado contexto y a estimulación cerebral en otro sin que exista necesariamente una contradicción.

¿Una nueva etapa de la psiquiatría biológica?

La psicofarmacología transformó la psiquiatría moderna y continúa siendo uno de sus pilares fundamentales.

La neuromodulación no representa su reemplazo.

Representa otra puerta de entrada al mismo sistema biológico.

Un psicofármaco comienza su acción interactuando con moléculas, receptores, transportadores o enzimas y, desde allí, modifica progresivamente sistemas celulares, circuitos y redes.

Las técnicas de neuromodulación física comienzan en otro nivel: aplican electricidad, campos magnéticos, ultrasonido u otras formas de energía sobre determinados elementos del sistema nervioso y, desde allí, producen cambios eléctricos, celulares, neuroquímicos y plásticos.

En un caso podríamos simplificar el recorrido como:

molécula → receptor → célula → circuito → red.

En el otro:

energía → actividad neuronal → circuito → red → plasticidad.

La distinción es útil pedagógicamente, aunque biológicamente ambos caminos terminan convergiendo.

Toda modificación sostenida de un circuito cerebral implica finalmente procesos celulares, moleculares y bioquímicos.

Por eso, probablemente el verdadero cambio no consista en sustituir una psiquiatría “química” por una psiquiatría “física”.

El cambio más profundo podría ser otro:

pasar de intentar modificar globalmente sistemas neuroquímicos a aprender progresivamente a intervenir sobre circuitos específicos vinculados con dimensiones concretas de la experiencia y la conducta.

Conclusión

Neuromodulación es una palabra amplia, utilizada de maneras diferentes y frecuentemente mal comprendida.

No constituye una técnica única ni es sinónimo de estimulación magnética transcraneal.

Designa un conjunto creciente de estrategias destinadas a modificar deliberadamente la actividad del sistema nervioso.

Actualmente incluye tecnologías con grados muy diferentes de desarrollo: desde tratamientos consolidados como la terapia electroconvulsiva y determinadas aplicaciones de la estimulación magnética transcraneal, hasta intervenciones invasivas como la estimulación cerebral profunda y técnicas emergentes como el ultrasonido focalizado o los sistemas de circuito cerrado.

Pero detrás de esa diversidad tecnológica existe una transformación conceptual común.

La psiquiatría está comenzando a mirar el cerebro no solamente como un conjunto de neurotransmisores y receptores, sino también como un sistema dinámico formado por circuitos y redes capaces de ser medidos, identificados y potencialmente modulados.

Probablemente allí se encuentre el verdadero significado contemporáneo de la neuromodulación.

No solamente en disponer de nuevas máquinas para tratar enfermedades conocidas, sino en comenzar a aprender cómo intervenir de manera cada vez más precisa sobre la organización funcional del cerebro humano.


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Nota editorial: Este artículo fue redactado con asistencia de inteligencia artificial para la síntesis bibliográfica y estructuración del contenido, y revisado, corregido y editado por el Dr. Luis Mariani.